¿Qué es una calicata y para qué se utiliza en la construcción?

Siempre que se inicia un nuevo proyecto de construcción, hay que inspeccionar y evaluar las condiciones del terreno antes de comenzar para determinar si la obra puede realizarse en las condiciones previstas.

Una de las mejores formas de obtener una muestra del suelo en el que se va a construir es realizando una calicata. Esta prueba consiste en llevar a cabo una excavación en el terreno para recoger muestras del suelo y conocer el estado del mismo.

En este artículo, desde EIGO te explicamos qué es una calicata, para qué se utiliza en la construcción, cómo se realiza y qué ventajas proporciona.

¿Qué es una calicata?

Las calicatas son pozos excavados antes de iniciar una construcción que se realizan con el objetivo de garantizar que las condiciones del suelo son adecuadas para el proyecto.

El equipo de excavación tomará muestras del suelo a diferentes niveles de profundidad y, posteriormente, evaluará diversos aspectos como la ubicación del nivel freático o el nivel de contaminación del terreno.

Realizar una calicata es una manera efectiva de evitar problemas futuros y ahorrar costes debido a defectos inesperados causados por el estado del suelo. Por eso, constituye una parte importante de la investigación del terreno antes de comenzar la construcción.

¿Para qué se utilizan las calicatas en la construcción?

Como ya hemos mencionado, las calicatas permiten determinar el estado del suelo antes de iniciar las obras, a través de la recogida de diversas muestras y su posterior examen.

Algunos de los aspectos que puede revelar una calicata son los siguientes:

  • Inspección visual del suelo: En primer lugar, la calicata permite que los técnicos especializados evalúen el terreno in situ, obtengan muestras y realicen mediciones para determinar la profundidad y la anchura que tendrán los cimientos.
  • Estabilidad y características del suelo: Esta herramienta también ayudará a comprobar si el suelo en el que va a construirse es estable, determinando algunos valores como su grado de compactación o su contenido de humedad. De esta forma, si el constructor conoce las características del terreno que habrá que excavar, podrá prepararse utilizando un equipo apropiado y adaptando el calendario del proyecto.
  • Ubicación del nivel freático: El nivel freático hace referencia al punto en el que se encuentra la capa superior del agua presente en el subsuelo. En dicho punto, la presión del agua y la presión atmosférica son iguales o muy similares. Aunque el nivel freático puede variar con las estaciones, siempre es una ventaja saber dónde se sitúa.
  • Contaminación del suelo: El suelo contaminado puede tener efectos perjudiciales en las personas. Si, por ejemplo, hubo un derrame de petróleo o de sustancias químicas peligrosas en el suelo en una época anterior, es imprescindible saberlo antes de iniciar la construcción.

Otros factores de interés que puede revelar una calicata son la presencia o no de material de relleno, la facilidad de nivelar y apisonar el suelo o la posibilidad de filtraciones de agua que afecten a la estructura, entre otros.

¿Cómo se realiza una calicata?

Las calicatas son bastante sencillas de realizar y pueden llevarse a cabo en cualquier tipo de terreno. De forma resumida, los pasos que se suelen seguir son los siguientes:

  • Elegir el lugar adecuado: Se deben localizar los posibles servicios públicos y privados existentes para minimizar el riesgo de dañar las líneas subterráneas.
  • Excavar a la profundidad necesaria: Una calicata debe ser al menos unos metros más profunda de lo que serán las cimentaciones de la construcción, aunque la profundidad estará limitada por el nivel freático del suelo.
  • Apuntalar el pozo: Aunque algunos tipos de suelo no necesitan apuntalamiento para mantenerse, sí es necesario con terrenos más bien sueltos y en los casos en los que los técnicos entran en el pozo.
  • Investigar y extraer las muestras: Una vez excavado el terreno, es el momento de analizarlo, tanto in situ como a través de las muestras obtenidas.
  • Rellenar el pozo: Tras recoger las muestras y concluir los análisis del suelo, es imprescindible rellenar el pozo para evitar posibles accidentes.

Además, podemos distinguir entre dos tipos de calicatas. En primer lugar, encontramos las calicatas para el análisis rutinario del terreno, que pretenden evaluar el estado del mismo y comprobar que es adecuado para la construcción que se va a realizar. Por otra parte, están las calicatas para el análisis de caso, que buscan analizar un aspecto concreto del terreno, por lo que deben realizarse en un punto específico.

¿Qué ventajas proporcionan las calicatas?

Como hemos visto, llevar a cabo una calicata antes de empezar a construir ofrece diversas ventajas, como son:

  • Ahorro de costes: Las excavaciones de prueba antes de iniciar un gran proyecto de construcción permiten evitar contratiempos una vez que las obras están en un estado avanzado, lo que podría provocar importantes retrasos y gastos adicionales, disparando los costes.
  • Mayor conocimiento: Cuanto más se sepa sobre el terreno antes de empezar a construir, mejor preparado se estará. Podrán escogerse los equipos más adecuados, establecer el calendario para las distintas fases de forma más precisa y evitar sorpresas durante la construcción.
  • Técnica rápida y económica: La calicata se puede llevar a cabo de forma bastante rápida, incluso en un solo día, por lo que su coste es mucho menor que el de otros métodos de excavación.
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